Lunes, noviembre 30, 2020
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Redes sociales: ¿por qué atacan los que atacan?

Esta nota fue publicada en Aire Digital.

“Esta pobre chica está atrasada… Hace plagio”… “Que Los Sin Techo se dejen de bancar vagos”…. “Paulina cretina”…

No importa que se trate de una científica del Conicet que trabaja con nanopartículas para frenar al coronavirus; que sea un hombre que desde hace décadas ayuda a la gente de los barrios más pobres de Santa Fe o una socióloga que tiene dos millones de seguidores en sus redes donde comparte sus recetas de cocina.

En 2018 Julia Culzoni recibió el Premio Estímulo que otorga la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales a investigadores de hasta 40 años. Es doctora en Ciencias Biológicas y en estos momentos trabaja junto a 14 personas en laboratorios de la UNL-Conicet Santa Fe para crear una tela capaz de inactivar al coronavirus. Sin embargo, cuando el 21 de abril Aire Digital publicó una nota que hablaba de su trabajo, hubo gente que no dudó en escribir comentarios agraviantes hacia esta científica.

José Luis Zalazar integra desde hace muchos años el Movimiento Los Sin TechoEn los últimos días, habló en el programa Creo, por Aire de Santa Fe, sobre la situación que se vive en los barrios más pobres en medio de la pandemia de coronavirus. Mientras era entrevistado, el Whatsapp de la radio se convirtió para muchos en la herramienta para criticar sin clemencia a Los Sin Techo y a la forma en que ayudan a quienes viven en la miseria.

Carolina Cuga es socióloga, tiene dos hijos y más de dos millones de personas la siguen en sus redes, donde comparte recetas de su cocina fácil con buena onda bajo el nombre de Paulina Cocina. En los últimos días, recibió todo tipo de ataques. Sobre todo, de personas relacionadas con la “buena” cocina. A tal punto llegaron los agravios, que #paulinacretina inundó las redes sociales de la Argentina.

No interesa quién está del otro lado: las redes sociales parecen generar el dudoso derecho de insultar y agraviar con un nivel de crueldad casi incomprensible, que jamás se alcanzaría si se tratara de una relación cara a cara.

Frustraciones, agresividad y violencia

¿Qué les pasa a tantas personas?, ¿por qué tanto odio?, ¿cuál es el motivo de estas agresiones, de tantas reacciones desproporcionadas a través de redes por lo que los otros hacen, dicen o piensan?, ¿qué se esconde detrás de este desprecio?

El Dr. Abel Fainsten es especialista en Psiquiatría, magister en Psicoanálisis, fue presidente de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y de la Federación Psicoanalítica de América Latina (FEPAL). En 2016, recibió el premio Konex en la categoría Psicoanálisis.

Consultado por Aire Digital por este fenómeno de violencia verbal virtual, sostuvo que “las redes facilitan estas reacciones porque la otra persona no está enfrente, no te puede responder en el momento. Te sentís dueño y señor de la situación. Jugás de local y te podés despachar a gusto. Esa distancia y la imposibilidad de respuesta inmediata facilitan que se canalice lo que uno tiene adentro”.

A través de redes sociales, muchos se sienten con el derecho a agraviar a los demás. ¿Por qué reaccionan de esta manera?

A través de redes sociales, muchos se sienten con el derecho a agraviar a los demás. ¿Por qué reaccionan de esta manera?

Faistein diferenció la agresividad, de la violencia: “Todos tenemos una dosis ignata de agresividad, que incluso puede ser un instrumento útil para lograr un objetivo. Pero en estos casos se exacerba y se transforma en violencia. Esto puede ser potenciado por la frustración, por el momento que se está viviendo, por sentir que están bajo amenaza tus cosas valiosas”.

“La violencia es específicamente humana. Los animales son instintivamente agresivos para proteger a sus crías o para conseguir alimento. Pero la violencia es humana y busca el daño por placer. Esa sensación de jugar solo en una cancha, hace que algunos energúmenos redoblen la apuesta. Y esto se ve en los foros de opinión. Con el tema político estuvo muy exacerbado en la Argentina. No existe un mínimo respeto por el otro”, remarcó.

El problema de no ser o no poder

Por su parte, el Dr. Alberto Alvarez, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), sostuvo: “Solemos reaccionar así cuando envidiamos en el otro lo que el otro es o el otro hace, y sabemos que nosotros podríamos ser o hacer. Pero no somos, ni hacemos. En ese punto el que agrede se siente inconscientemente pasivisado por el otro… El otro es o puede; pero yo no soy, ni puedo”.

El psicoanalista explicó que “uno puede comprender por qué se generan estas descargas de violencia, pero eso no significa que pueda justificarlas. El que se siente excluido destruye todo aquello que toma relevancia o protagonismo. En muchos casos las personas depositan en el otro lo que odian de sí mismos, lo que temen o lo que no pueden ser. Por eso se ataca al que trabaja con la pobreza, porque temo convertirme en pobre. Por eso se critica a una científica, porque yo no puedo serlo”.

Según Alvarez, las redes sociales generan “esa sensación de anonimato que se convierte en una armadura muy útil para salir indemne de este vómito discursivo. Me da la falsa sensación de omnipotencia. Y muchos se sienten con la posibilidad de destruir todo aquello a lo que le temen, lo que envidian, aunque la envidia tiene que ver el hecho de no utilizar su propio potencial para hacer lo que el otro hace”.

Quien crea que el que agrede no sufre, se equivoca. A pesar de que las redes generen este canal de “desahogo”, el psicoanalista advierte que “por lo general quienes atacan no se quedan bien después de hacerlo.

Pero atención, quien crea que el que agrede no sufre, se equivoca. A pesar de que las redes generen este canal de “desahogo”, el psicoanalista advierte que “por lo general quienes atacan no se quedan bien después de hacerlo. Incluso puede generar más odio, porque lo que se busca destruir sigue vivo. O también sensación de culpa. Siempre que uno ataca a algo de forma inconsciente, ese algo vuelve y lo castiga”.


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