Inicio MIRADA Las tres bofetadas de Perotti al socialismo (¿y a parte del peronismo?)

Las tres bofetadas de Perotti al socialismo (¿y a parte del peronismo?)

Esta nota fue publicada en www.airedesantafe.com.ar

Apenas habló 24 minutos. Y en su primer discurso como gobernador de Santa Fe, Omar Perotti alternó una serie de deseos, metas y buenas intenciones; con datos clave en materia económica, política y de seguridad, que reflejaron fuertes reproches al gobierno saliente y, por qué no, a ciertos sectores del peronismo.

Aseguró que no hará hincapié en “la pesada herencia”, pero se encargó de dejar en claro y con firmeza algunos números de la realidad macroeconómica que recibe la provincia. Entre otros datos, remarcó los siguientes:

– En lo fiscal, en octubre el déficit ascendía a 9.129 millones. Los gastos durante 2019 vienen creciendo 9% por encima de los recursos.

– Existe una fuerte reversión en los números de la economía con relación a 2018.

– Si se compara la situación de enero a octubre 2018 y con igual período de 2019, el resultado fiscal de la provincia se deterioró 316%. No se observa situación semejante en ninguna otra provincia argentina.

– A estos números resta añadir que faltan imputar los gastos de noviembre, diciembre, más el aguinaldo.

– El déficit continuara creciendo de forma significativa.

– Existe un elevado nivel de deuda flotante. Es decir, gastos realizados y no pagados en obras, servicios y funcionamiento.

Su principal bandera de campaña fue la lucha contra la inseguridad. En este sentido, no profundizó demasiado ni realizó grandes anuncios. Pero se sabe que en las próximas horas el flamante ministro de Seguridad, Marcelo Sain, será el encargado de hacerlo.

En este tema, Perotti también criticó con dureza a la administración socialista y no dudó en denunciar que existió un “pacto de gobernabilidad directa o indirecta con el delito”.

Adelantó que habrá cambios en el funcionamiento de la policía, para lo cual solicitó el apoyo de la Legislatura. En términos generales, estos fueron los mayores reproches a la administración saliente:

– Desgobierno político de los asuntos de la policía.

– Marcada autonomía policial.

– Severas deficiencias en prevención e investigación criminal.

– En casos de notoriedad pública, desdeño estatal que se manifestó en la vista gorda policial, judicial y política.

Finalmente, el tercer eje del discurso de Perotti apuntó a la política. Y, en este sentido, sus dichos no sólo parecieron apuntar al gobierno de Miguel Lifschitz, sino también a un sector del peronismo que se manifestó recientemente en el Senado de la provincia.

“Las picardías y trampas de la vieja política ya no sirven. Son parte de un paradigma gastado, de dirigentes alejados de su gente… Los convoco a repensar e interrogarnos de estas formas que son parte de un pasado que tenemos que animarnos a cambiar”, dijo Perotti a modo de preámbulo.

Y luego, fue directamente al grano: “Debemos reparar un daño institucional que se generó con un hecho inédito en la provincia de Santa Fe que no sucedió en el país. Que un gobierno saliente le defina el presupuesto al gobierno nuevo, sin respetar las prioridades que los ciudadanos legitimaron con su voto”.

“Espero contar con el acompañamiento para las correcciones que habrá que hacerle a ese Presupuesto, que a su vez, más que nunca, debió haber esperado porque va a haber cambios importantes, no solamente en el presupuesto nacional, sino en medidas nacionales a tomarse en un cambio de gobierno”, insistió.

Es cierto que Lifschitz envió su proyecto de Presupuesto 2020 a la Legislatura. Pero también es verdad que los senadores peronistas Armando Traferri -jefe del bloque del PJ e impulsor de la candidatura de Alejandra Rodenas- Guillermo Cornaglia, Rubén Pirola, Joaquín Gramajo, José Baucero y Osvaldo Sosa, votaron a favor. ¿Son ellos los exponentes de la vieja política de la que habló el nuevo mandatario?

La historia de Perotti como gobernador de Santa Fe recién comienza. Pronto, el pasado se convertirá en anécdota. El presente y el futuro, no sólo le plantearán al nuevo gobernador el desafío de enfrentar tiempos de crisis, sino también la necesidad de convivir con una fuerte oposición en la Legislatura y dentro de su mismo partido.

A veces, no hay peor astilla que la del mismo palo.

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