Miércoles, septiembre 22, 2021
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Medicamentos de Iapos: retacean insulina e insumos para niños con diabetes

Este informe fue publicado en airedesantafe.com.ar

Lara Arreguiz tenía 22 años, era santafesina, amaba los animales y falleció el viernes 21 de mayo en el viejo Iturraspe por coronavirus, luego de esperar durante horas para recibir atención médica en otro hospital.

Lara Arreguiz tenía 22 años, padecía diabetes y era insulinodependiente. El viernes pasado murió por coronavirus

Lara Arreguiz tenía 22 años, padecía diabetes y era insulinodependiente. El viernes pasado murió por coronavirus

El caso de Lara puso en alerta a cada uno de los pacientes diabéticos que conocieron esta historia. En especial, a tantos padres de niños que padecen diabetes, son afiliados al Iapos y desde hace demasiado tiempo vienen sorteando innumerables trabas para acceder en tiempo y forma a la insulina o a los insumos médicos que, inevitablemente, sus hijos necesitan para vivir.

Desde que Aire Digital comenzó a reflejar los padecimientos que sufren los afiliados del Iapos para acceder a medicamentos a lo largo y ancho de la provincia de Santa Fe, los testimonios no dejaron de multiplicarse.

Enfermos de cáncer, pacientes con enfermedades poco frecuentes, personas con padecimientos crónicos y otros que necesitan medicamentos simples y de bajo costo, se suman a una lista que parece interminable. Los relatos se parecen. Todos hablan de trabas constantes, de falta de respuestas, de trámites que se repiten una y otra vez, de remedios reemplazados por otros de menor costo y, sobre todo, de un sistema que parece estar concebido para no escuchar.

Las historias de afiliados de Iapos que enfrentan problemas para acceder a sus medicamentos se multiplican a lo largo y ancho de la provincia de Santa Fe.

Las historias de afiliados de Iapos que enfrentan problemas para acceder a sus medicamentos se multiplican a lo largo y ancho de la provincia de Santa Fe.

El Iapos mantiene un convenio de exclusividad con el Colegio de Farmacéuticos de Santa Fe, a través del cual esta institución privada se hace cargo de la compra y expendio de medicamentos a los afiliados de esta obra social. Pero eso no es todo: durante los últimos años, se desarticuló el sistema de auditorías oficiales y, desde entonces, el Colegio de Farmacéuticos “se autoaudita” y define de qué manera los afiliados reciben los medicamentos -si es que los reciben-, tal como lo denunciaron integrantes del sindicato de Aspi.

Durante el último año, el Colegio de Farmacéuticos administró cerca de 7 mil millones de pesos del Iapos. Se trata del mayor contrato de la obra social con un actor privado. Sólo a modo ejemplo, el convenio entre Iapos y el Colegio representa la mitad de todo el presupuesto utilizado por la Municipalidad de Santa Fe para funcionar a lo largo de 2021.

En este nuevo informe periodístico, se seleccionaron algunas de tantas historias reales de niños y preadolescentes que padecen diabetes, son insulinodependientes, afiliados de Iapos y padecen las consecuencias del sistema imperante.

El caso de Lola Finsterwald

“Parece que nos quisieran cansar, pero se equivocan porque no lo van a lograr. Sin insulina, Lola se me muere”.

La frase pertenece a Miriam, mamá de Lola Finsterwald, que apenas tiene 4 años y padece diabetes tipo 1, por lo que necesitará de por vida de la insulina que desde hace tiempo desde el Iapos le retacean.

La familia de Lola nunca olvidará aquel 7 de setiembre de 2018, cuando le confirmaron la enfermedad.

Lola tiene apenas 4 años. El año pasado el Iapos le dejó de reconocer una insulina que se utiliza ante cuadros severos.

Lola tiene apenas 4 años. El año pasado el Iapos le dejó de reconocer una insulina que se utiliza ante cuadros severos.

“Al principio tuve que ir al Iapos a explicar y hablar con el auditor porque dudaban de la palabra de la médica”, recordó Miriam. Y añadió: “El año pasado me dejaron de reconocer el Glucagon, una herramienta que tenemos para cuando se produce una hipoglucemia severa, cuando los chicos quedan inconscientes y no pueden consumir nada por boca”.

Esta droga se inyecta en la pierna o en el brazo del niño para sacarlo adelante de manera rápida, pero desde el año pasado a Lola el Iapos -o el Colegio de Farmacéuticos de Santa Fe- no se la reconoce.

“Cada vez que llamamos nos atiende alguien distinto que no tiene idea de qué caso le estamos hablando. Mandamos todos los papeles que piden, pero en la farmacia me decían que no estaba autorizado. Entonces, decidimos comprar nosotros el Glucagon porque Lola lo necesita”, contó la mamá.

Pero eso no fue todo. De repente, a Lola el Iapos dejó de reconocerle las agujas que utiliza para inyectarse 5 veces al día: “Nos ayudamos entre los papás. La verdad es muy agotador. Presentamos todo los que nos piden y nos piden más. Te dicen que esta todo aprobado pero llegás a la farmacia y no es así”.

“Es como que nos quieren cansar, pero se equivocan porque no nos van a cansar. Sin insulina Lola se nos muere. Si no nos cansa la diabetes, menos nos van a cansar el Iapos o el Colegio de Farmacéuticos. Te juro que por momentos me dan ganas de encadenarme frente al Iapos. Pareciera que buscan que supliquemos”, insistió.

Y finalizó: “Mi hija tiene una enfermedad crónica, pero cada seis meses tenemos que presentar una parva de papeles. Te piden cosas como si nosotros mintiéramos sobre la enfermedad de nuestra hija, que no tiene cura y es para siempre. Sin insulina, Lola no vive”.

La historia de Brenda Ocampo

Noelia es policía y mamá de Brenda Ocampo, de 12 años, a quien le diagnosticaron diabetes tipo 1 cuando apenas tenía 8 años. Desde entonces es insulinodependiente. Y lo será por el resto de su vida.

“Los problemas con los medicamentos empezaron hace tiempo. Mi marido iba a la farmacia para ver si habían autorizado todos los remedios que Brenda necesita y se encontraba con que no le autorizaban las lapiceras de insulina rápida, que es la que usan más los chicos para inyectarse. La farmacéutica nos decía que no sabía cuál era el problema”, relató Noelia.

Brenda tiene 12 años, es insulinodependiente y sus padres se ven obligados a reclamar constantemente para conseguir los medicamentos de Iapos que su hija necesita.

Brenda tiene 12 años, es insulinodependiente y sus padres se ven obligados a reclamar constantemente para conseguir los medicamentos de Iapos que su hija necesita.

Y agregó: “En mi desesperación busqué un teléfono de Iapos y no me atendían. Y cuando lo hicieron me dijeron que la nena tenía un exceso de utilización de insulina. Yo lloraba desesperada. ¿Creen que a Brenda le gusta inyectarse insulina y por eso usa de más?…”.

“Yo estaba en Rosario trabajando. Entonces mi marido fue a las oficinas de Iapos en Santa Fe -también allí trabajan empleados del Colegio de Farmacéuticos- y lo atendió una secretaria soberbia que le dijo ya tomamos su consulta. Mi esposo comenzó a gritar, a decirles que necesitaba una solución urgente porque mi hija se puede morir sin su insulina. La chica llamó a seguridad. Entonces terminaron autorizando la entrega. Juegan con las vidas de nuestros hijos”, insistió.

“Si fuera conmigo lo soporto. Pero se están metiendo con mi hija… Me desespera pensar que le pase algo por falta de medicación y que jueguen así con la salud de nuestros chicos”, dijo Noelia.

Las penurias de Morena y de su papá

María Fernanda es la mamá de Morena Cabrera, de 17 años, a quien le diagnosticaron la diabetes tipo 1 a poco de cumplir los 15.

“Desde el Iapos no nos cubren el Glucagon, que es la insulina que actúa como si fuera un matafuegos. Puede ocurrir que Morena se desvanezca, que no despierte y necesitemos esta herramienta con urgencia. Pero no me la cubren y sale 14.000 pesos”, explicó María.

Morena tiene 17 años, es insulinodependiente y afiliada al Iapos. Su mamá cuenta las trabas que debe sortear para conseguir los medicamentos que la obra social -¿o el Colegio de Farmacéuticos de Santa Fe?- no autoriza.

Morena tiene 17 años, es insulinodependiente y afiliada al Iapos. Su mamá cuenta las trabas que debe sortear para conseguir los medicamentos que la obra social -¿o el Colegio de Farmacéuticos de Santa Fe?- no autoriza.

La mamá de Morena aseguró que “desde la farmacia insisten, pero no la autorizan. Es una lucha. Y como si eso no fuera suficiente, también tenemos problemas con los medicamentos que necesita mi marido Pablo, que es diabético tipo 2 y le cambian los medicamentos sin consultar”.

“El médico nos dice que no puede hacer nada, que tiene las manos atadas porque el Iapos tiene un contrato con el Colegio de Farmacéuticos y ellos deciden”, insistió.

La situación de Avril Russo

Carla es la mamá de Avril Russo, que tiene 13 años y se de diagnosticó diabetes 1 en 2018. Como el resto de los chicos, es insulinodependiente.

“Iapos siempre parece buscar un pero. Me pasó con los insumos, con la bomba de insulina. Mi nena se queda sin insumos y ellos no lo resuelven. La semana pasada se comunicaron conmigo y me pidieron que justifique por qué pedimos tres cajas de insumos mensuales, si ellos consideran que mi hija necesita dos”, explicó Carla.

Avril Russo tiene 13 años, padece diabetes tipo 1, es insulinodependiente y afiliada al Iapos. Su mamá, Carla, debe enfrentar constantes trabas para que su hija reciba en tiempo y forma los insumos médicos que necesita.

Avril Russo tiene 13 años, padece diabetes tipo 1, es insulinodependiente y afiliada al Iapos. Su mamá, Carla, debe enfrentar constantes trabas para que su hija reciba en tiempo y forma los insumos médicos que necesita.

La médica de Avril explica que al estar atravesando la adolescencia y por los cambios hormonales, suele necesitar más insulina: “Me pidieron justificación de la doctora. M estoy quedando sin insumos. En febrero tuve que suspender el tratamiento de bomba porque no me mandaron los insumos. Lola dejó la bomba y volvió a las lapiceras. También tenemos problemas con la entrega de tiras reactivas. En marzo me dijeron que me había excedido en la cantidad, como si mi hija disfrutara pinchándose ocho veces al día”.

“Me pregunto si tienen un poquito de humanidad. Una vez por correo electrónico me contestan OK. cuando les reclamé por los atrasos. La vida de mi hija está en juego y ellos me responden OK”, recordó.

Cuando la mamá de Avril Russo envió un mail al correo iapos_dpto_elem_medicos@santafe.gov.ar para pedir celeridad en el envío de la insulina que su hija necesita, como respuesta recibió un simple

Cuando la mamá de Avril Russo envió un mail al correo iapos_dpto_elem_medicos@santafe.gov.ar para pedir celeridad en el envío de la insulina que su hija necesita, como respuesta recibió un simple “OK”.

No queda claro si el “Ok.” fue la respuesta de un empleado del Iapos o de un empleado del Colegio de Farmacéuticos. Sin embargo, de algo no hay dudas. Cuando un afiliado a la obra social ingresa al sitio web de Iapos y consulta por un remedio, el sistema lo deriva automáticamente al sitio web del Colegio de Farmacéuticos de Santa Fe: online.colfarsfe.org.ar/iapos/consultacobertura/consultar

Cuando un afiliado de Iapos ingresa al sitio web oficial de su obra social y consulta por un medicamento, el sistema lo deriva automáticamente al sitio web del Colegio de Farmacéuticos de Santa Fe. A partir de allí, el afiliado dejó de estar en contacto con el Iapos, que por lo general no lo sabe.

Cuando un afiliado de Iapos ingresa al sitio web oficial de su obra social y consulta por un medicamento, el sistema lo deriva automáticamente al sitio web del Colegio de Farmacéuticos de Santa Fe. A partir de allí, el afiliado dejó de estar en contacto con el Iapos, que por lo general no lo sabe.

Desde marzo de este año, Aire Digital viene publicando una serie de notas periodísticas sobre esta problemática. En la Cámara de Diputados ya existen al menos tres pedidos de informes el titular del gremio Festram, Claudio Leoni, calificó al convenio entre Iapos y el Colegio de Farmacéuticos de Santa Fe como “una caja negra”.

El defensor del Pueblo, Raúl Lamberto, elevó reclamos al Iapos y al Ministerio de Salud de Santa Fe describiendo los mismos inconvenientes que aparecen en las notas publicadas por Aire.

Hasta el momento, no se conoce ninguna respuesta desde la obra social, ni desde el Gobierno de Santa Fe.


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