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Los datos son preliminares porque los allanamientos de Gendarmería Nacional en la cárcel de Las Flores terminan este miércoles al mediodía: hasta la noche del martes, se encontraron 1.210 facas -en el penal hay unos 1.800 detenidos-, casi 5 kilos de marihuana enterrados -aparecieron 4 nuevos paquetes encontrados por el Servicio Penitenciario, que se suman a los 4 kilos hallados el fin de semana-, 67 teléfonos celulares y, además, numerosos envoltorios con marihuana y cocaína -120 gramos- en oficinas del penal donde trabajan los guardiacárceles.
Todo esto, a pesar de que los scanners instalados en las cárceles de la provincia de Santa Fe durante la última gestión, preparados para detectar metales y todo tipo de elementos que se intente ingresar a los penales, como por ejemplo estupefacientes.
“Las hipótesis que manejamos nos indican que nada de esto sería posible sin la participación de personal del Servicio Penitenciario. De todos modos, nuestra función es probar esta connivencia. No es fácil, pero tenemos otras figuras como para hacer imputaciones que no hablan de complicidad, sino de fallas de control. Es decir, incumplimiento de los deberes de funcionarios públicos”, adelantó Onel.
Durante las últimas horas, el Ministerio de Seguridad pasó a disponibilidad a 11 integrantes del Servicio Penitenciario que operaban en Las Flores.
La investigación apunta al personal penitenciario
El fiscal remarcó que, en general, la Justicia federal no imputa a “internos que puedan tener pequeñas dosis para consumo personal. La investigación apunta al personal penitenciario, tanto porque hubiera introducido la droga a la cárcel, o porque permitió la permanencia de la droga al no realizar los controles”.
“Salvo que podamos probar que fueron los internos los que introdujeron los cuatro kilos de droga, lo que parece una situación un tanto no posible”, insistió.
El juez federal que interviene en la causa, Carlos Villafuerte Ruzo, ordenó que los allanamientos se realicen durante no más de cinco días. Ese plazo vence este miércoles y, a partir de entonces, comenzarán a evaluar las pruebas recabadas, documentación, reglamentos internos y todo lo que surja de los sumarios administrativos realizados por el Ministerio de Seguridad.
Además, “lo antes posible” iniciarán el análisis de los teléfonos secuestrados a los guardiacárceles y también a los internos.
“Los cinco días de trabajo y lo encontrado hasta ahora es suficiente para tener una idea acabada de lo que venía sucediendo dentro de la cárcel de Las Flores”, sostuvo el fiscal Onel.
La investigación está direccionada a determinar quién es el propietario de la totalidad de las grandes cantidades de droga. Y saber por qué, además de los panes de marihuana, había cocaína en oficinas donde trabaja el personal del Servicio Penitenciario.

